Un caso que enojó a toda la barra pop fue el de las casas Copeva de Puente Alto y La Florida, inmuebles que debido a la mala calidad de su construcción se llovieron completos durante el invierno de 1997, situación que llevó a las autoridades, como solución desesperada, a cubrirlas enteras con gigantescos pedazos de nailon.
Las mejoras presentaban serias filtraciones en sus muros externos, debido a que la constructora Copeva y el Serviu no se molestaron en colocar canaletas, bajadas de agua lluvia e impermeabilizantes.
Los dardos apuntaron al ex ministro de Vivienda, Edmundo Hermosilla, y el dueño de la empresa, Francisco Pérez Yoma. El primero había recibido un caballo de regalo por parte de la constructora que edificó los conjuntos habitacionales dañados de Puente Alto, situación que le costó el cargo.
El sufrimiento de los pobladores de las casas Copeva fue visto en vivo y directo a través de los canales de televisión. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de San Miguel dejó sin efecto los procesos por estafa seguidos en contra de tres ejecutivos de la empresa.